Estuvimos con la Red Unión de la Costa (RUC)
- Andrés Thompson
- 24 nov 2025
- 2 Min. de lectura

por Florencia Roitstein
Un espacio se convierte en un lugar cuando la vida lo atraviesa: cuando se cargan sus rincones de afectos, historias y experiencias compartidas. Así lo expresó José Sciandro en la apertura de las Jornadas Costeras, organizadas por la Red Unión de la Costa (RUC), los días 21, 22 y 23 de noviembre de 2025 en La Floresta -departamento de Canelones-, un balneario pequeño de casas bajas que miran de frente al mar del río de la Plata.
Durante tres días intensos, nos reunimos los miembros de la RUC para aprender, debatir e imaginar juntos el futuro de nuestros lugares en las costas atlánticas. Lo hicimos en talleres, charlas breves y plenarios vibrantes, mientras —a miles de kilómetros, pero en la misma sintonía— se celebraban la COP30 y la Cumbre de los Pueblos en Belém, Brasil. Una coincidencia que no sería más que una nota al margen si no fuera porque, en el fondo, en ambos escenarios latía la misma pregunta urgente: ¿Qué modelo de producción y consumo nos está llevando al abismo… y cuál estamos dispuestos a construir para frenarlo y superarlo?
Y hubo otra coincidencia, quizás aún más poderosa: en ambos lugares se sentía el pulso firme de la sociedad civil. Una energía clara, casi eléctrica, que decía sin titubeos: estamos acá para defender la vida. Porque existe una alternativa —aunque muchos insistan en que la alternativa es otra — y está en el territorio, en las comunidades que resisten, proponen y crean alternativas viables y colectivas. Desde allí, desde los lugares que habitamos y cuidamos, seguiremos presionando para que los gobiernos locales y nacionales asuman lo que les corresponde: garantizar la vida digna de todos y todas mientras protegemos los ecosistemas y avanzamos en una agenda de justicia socioambiental.
Nuestra contribución a esta gran conversación fue la presentación del Fondo Uruguay Socioambiental y el anuncio de su primera donación. Estuvimos allí con Víctor y Andrés, exponiendo los desafíos que tenemos por delante y respondiendo las preguntas de una audiencia atenta, crítica y comprometida. Fue un intercambio vivo y alegre de esos que informan y sobre todo recargan las pilas.




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